Para poder amar al prójimo tanto como a nosotros mismo es necesario hacer uso de las bienaventuranzas que como está escrito en el libro de Mateo, estas se basan en la alegría y la felicidad; es cierto que cumpliendo estas tendremos lugar en el cielo, pues son actos resumidos de bondad, fe, amor, compañerismo, y sobretodo valentía.
Estas características son muy importantes para así poder empezar a vivir en la armonía y el amor que Cristo nos da. Es por eso que nuestro examen de conciencia debe basarse en los valores anteriormente descritos.
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