No tengo un número exacto sobre cuántas sesiones que di fueron sobre la Palabra de Dios, pero sí me esforcé por que en la mayoría de las sesiones transmitiera la Palabra de Dios, aunque sí cuesta trabajo ser fiel en el mensaje, en decirlo como Jesús lo hacía. Aproximadamente en 20 sesiones pude ver un cambio positivo en los niños. Estoy segura que el Señor actúa en ellos cada semana, pero, como decía Erika, me hace falta ser más observadora en ese aspecto y dar atención personalizada a cada uno de los niños.
En el camino del discipulado, lo que más me cuesta dominarme a mí misma, no guiarme por mis impulsos y no imponer mi voluntad. Otra cosa que me cuesta trabajo es poner mis problemas a los pies de Jesús, porque muchas veces, cuando estoy o debería estar dedicándole tiempo a Dios o al servicio, pienso en lo que está afuera: mis problemas, angustias, enojos, etc., y de esa manera no doy un tiempo de calidad. Sin embargo, seguiré pidiéndole al Espíritu Santo que me guíe en este caminar.
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